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«El juego del hilo»

Ella llegó a casa sola esa noche, con el cuerpo aún temblando por las miradas que había recibido. Se miró al espejo: su vestido ajustado, su piel aún perfumada, y ese hilo dental negro que apenas cubría lo que despertaba fantasías.

Encendió una luz tenue, puso música suave, y se dejó caer en la cama. Deslizó lentamente sus dedos por su abdomen, sintiendo cada respiración volverse más profunda. El hilo entre sus piernas se volvió parte del juego. Lo rozó, lo tiró apenas, dejándolo encajado justo donde más lo sentía.

Cerró los ojos. Sus caderas comenzaron a moverse solas, buscando más. Tiraba del hilo con sutileza, rozando, provocando, hasta que el placer se volvía tan agudo que un suspiro escapaba de su boca. No necesitaba más. Solo su cuerpo, su imaginación… y ese hilo que se convirtió en el secreto más caliente de su noche.